viernes, 6 de agosto de 2010

Como los periodicos en verano

Pues eso, que estoy como los periódicos en verano, sin mucho que contar, y lo poco que hay poco interesante. Pero hay tres cosas que si me gustaría comentar, aunque algunas con algo de retraso. Reconozco que he descuidado un poco mis actividades blogeras.

Como no iba a tocar el temas de los toros en Cataluña. A mi nunca me han gustado los toros, no me interesan y además no los entiendo. Siempre me ha parecido que eso de que es una lucha justa de el hombre contra la bestia es una patraña, porque de justa no tiene nada. Al torero no le banderillean ni le pican. Además, cuando gana el toro, es decir, cuando se lleva por delante al torero, creo que se lo cargan de igual manera, así que aunque gane la lucha no lo sirve de nada. En este país nunca ha habido, hasta hace poco, una conciencia de protección animal, para muestra las múltiples salvajes fiestas que se celebran por ahí. y alguna que se celebraba, como esa de tirar una cabra desde un campanario en no se que pueblo. El toreo no es mas que otra fiesta de esas, pero en este caso bastante más importante e importante economicamente. ¿Antitaurino? no, no soy antitaurino, solo que no me gusta y no me creo lo del arte, pero soy pragmático. Mueve mucho dinero y muchas familias viven de ello, familias que veremos a ver si no van a engrosar las filas del ya abultado INEM. Veremos a ver también, si la idea cuaja en el resto de España, cosa que no creo, que pasa con una raza de toros realmente cara de criar y que sólo vale para que salga a una plaza. Hay una serie de números estadísticos interesantes que da Grumpy Dad en el blog de Perico en los comentarios, que dejan claro que el toreo es como la iglesia, que van desapareciendo poco a poco. Estoy de acuerdo en la ida de la mayoría de los lectores del blog de Perico en que todo este follón no es más que una reivindicación aprovechada por los nacionalistas para distanciarse un poco más de esa "caverna nacionalista" que dijo Laporta. Me parece una solemne estupidez, igual que el que Esperancita la haya declarado bien de interés cultural en la comunidad de Madrid. Los dos nacionalismos otra vez (el periférico y el españolista) intentando demostrar cual de los dos es mas gilipollas. Que no se preocupen, sin lugar a dudas empatan.

Una breve, el otro día en la radio que daban como noticia que no se que cardenal pedía a los políticos que cumplieran la ley con respecto al aborto, mientras se solventan los recursos que tienen en el constitucional y esas cosas. Vaya país tenemos cuando es noticia que un cura diga que hay que cumplir la ley.

Otra, y esta me tocas más de cerca, lo de los controladores. No me quiero extender mucho, pero me parece un morro brutal lo de esta gente. Tienen unos sueldos que parecen futbolistas. Deciros que entre cosas se quejan porque les van a bajar el sueldo a 200.000 € al año. Sin palabras. Se quejan porque libran poco. 10 días al mes dijo uno de sus responsables sindicales en una tertulia de la tele. Mirad a ver cuántos libráis vosotros, que imagino que mucho saldrán 8. Hablan de stress y de responsabilidad, cuando lo tienen todo tan absolutamente automatizado que el error que tienen que cometer para que por su causa haya un accidente tiene que ser tan bestial, con tantos otros hechos que confluyeran, como por ejemplo que no funcionara ninguna alarma en la torre, que la posibilidad de que eso ocurra es mínima. Sin embargo un médico, por poner un ejemplo, si que tiene las manos metidas en las entrañas del tío al que está cortando y me da a mi que trabajan bastante más, y con más probabilidad de error porque tienen menos ayudas, y no creo que lleguen a esos sueldos. El trabajo de los controladores está mitificado, ellos se han encargado de que así sea. Se les ha roto el huevo de la gallina de oro y ahora se van a tener que joder. Aunque ya me gustaría a mi que me jodieran por la mitad que a ellos, es decir 100.000 € anuales. Un ejemplo de responsabilidad de controlador: Los aviones tienen un aparato que se llama TICAS que les indica si hay otro avión en ruta de colisión. Cuando esto ocurre, ambos TICAS se "ponen de acuerdo" para mandar a uno arriba a la derecha y al otro abajo a la izquierda evitando esa colisión. Pues bien, esta maquinita tiene preferencia sobre cualquier orden que pueda dar un controlador, porque hace unos años uno ya la armó buena dando una orden equivocada. En resumen, que las maquinas cada vez controlan cada vez más que los torreros y que lo único que hacen es hacer un daño irreparable a un sector que nos da de comer a muchos, que es el del turismo, y jodernos a lo que también trabajamos en el aeropuerto pero por una décima parte de sueldo, trabajando bastantes más horas.

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